
.::Lenguaje, Comunicación, Sociedad y esa afición al PERIODISMO::. Lo oral se muda, lo escrito queda.
Thursday, August 21, 2008
FERIA BOTADA DE CURIOSOS AMIGOS

Tuesday, July 29, 2008
"ADIÓS A LAS ARMAS"
Como hace alusión el propio título, "Adiós a las armas", este relato de Ernest Hemingway, está situado en un contexto bélico, específicamente en el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914). Por ende, establecer una relación con la muerte se hace ineludible. Pero antes, resulta interesante hacer el paralelismo entre la biografía del mismo autor y la historia en sí, ya que hace palmario el alto contenido autobiográfico de Hemingway a lo largo de todo el libro. Asimismo, logra proyectar una serie de experiencias en el personaje de Frederic Henry; quien pertenece al ejército italiano (pero es norteamericano), es activo voluntario de la Cruz Roja y, desde el principio, parece ser un tipo desalmado por algunas actitudes que tiene hacia Catherine: mostrándose un hombre frío y calculador al no sentir reales sentimientos por ella o cuando mató a sangre fría a un teniente de Carabineros por no obedecer la simple orden de cortar unas ramas; acto en que también se hizo partícipe su compañero Bonello. Por tanto, mi percepción frente a la muerte es que cuando hablamos de muerte no podemos referirnos sólo a la abrupta muerte física, sino que también se da el caso de una lenta muerte a través de acciones que pueden ir menoscabando los sentimientos y vulnerar o insegurizar a alguien, como es el caso de Catherine, quien se preguntaba constantemente si Frederic la quería.Saturday, July 05, 2008
¿PERIODISTA y/o LITERATO?

Claramente son dos disciplinas diferentes; el periodismo se rige de parámetros más específicos y concretos que la literatura. Tiene ciertas reglas a seguir, ciertos modelos de estructura para lo que se cuenta y lo contado debe tener bases comprobables, estrecha relación con los hechos ocurridos. Es un lenguaje más directo y debe ser preciso. En cambio, en la literatura no. En ésta hay mucha más libertad, sin duda, y es válido mezclar datos reales con ficción.
En la literatura lo complicado no está en mezclar realidad con ficción, al contrario; lo alimenta, pero sí en periodismo. Y para esto cabe mencionar el caso de Janet Cooke, ex periodista, que en 1981 realizó un conocido reportaje para The Washington Post en donde contaba la historia de un niño al cual sus padres le daban heroína para que no “molestara”. Por este reportaje, Cooke recibió el premio Pulitzer de periodismo y desde ese entonces todos quisieron conocer a Jimmy, el chico al cual sus padres drogaban, pero resultó que la historia existió sólo en la mente de la periodista. Cuento corto, tuvo que devolver el Pulitzer y dejar la profesión (2). El caso provocó tal revuelo en el periodismo y en la literatura que incluso Gabriel García Márquez se pronunció en el tema: “...lo malo es que en periodismo un sólo dato falso desvirtúa sin remedio a los datos verídicos. En la ficción, en cambio, un solo dato real bien usado puede volver verídicas las criaturas más fantásticas. La norma tiene injusticias de ambos lados: en periodismo hay que apegarse a la verdad, aunque nadie la crea, y en cambio en literatura se puede inventar todo, siempre que el autor sea capaz de hacerlo creer como si fuera cierto” (3).
Vargas Llosa, para explicar la relación, hace distinción en que el periodismo usa el lenguaje como herramienta para dar cuenta de una realidad externa a él. En la literatura, en cambio, se emplea el lenguaje para recrear un mundo que puede no existir más allá de las propias palabras del autor (4). Y eso no es todo, en la misma línea, ha declarado que entre el escritor de ficción (el que pasa la mayor parte del tiempo en su escritorio) y el periodista, prefiere el mundo del periodista por las “experiencias compartidas” (5), por la retroalimentación que se produce entre el periodista y los entrevistados.
El escritor peruano celebra el hecho de cazar las historias in situ porque ahí está el verdadero trabajo, y no en crear una historia en la mente que sería lo más cómodo. Por ejemplo, en La tía Julia y el escribidor, novela principalmente biográfica, cuenta su experiencia tras trabajar en la Radio Panamericana de Lima, en 1953. Personificado en Pedro Camacho, menciona su relación con la literatura y las inquietudes propias de identificarse a sí mismo como escritor por la desvalorización social que alguna vez sintió. Además cuenta anécdotas en distintos medios de comunicación en los que trabajó y pistas de cómo fue su primer matrimonio. Reconoce haber querido alternar capítulos de pura realidad con otros de invento, pero que en la práctica fue imposible, ya que, según dice, “el elemento imaginario se filtra, se instala y se incorpora irremediablemente a lo que uno escribe” (6). Y pasa lo mismo con los capítulos supuestamente de pura invención en donde la realidad se inmiscuye. Ese es el privilegio del cual se puede hacer uso y abuso si se trata de literatura.
Vargas Llosa declara haber descubierto la importancia de la forma en la literatura leyendo a Faulkner. Según dice, todo va en cómo se cuenta la historia, lo que se elige resaltar y lo que se esconde, sobre qué quieres persuadir, porque hasta “en un gran reportaje o una crónica, también la forma da o quita interés y persuasión al texto”, recalca (7).
El chileno Joaquín Edwards Bello (1887-1968) es otro ejemplo de periodistas que han incursionado en la literatura. En 1943 ganó el Premio Nacional de Literatura y años más tarde, en 1959, recibió el Premio Nacional de Periodismo (8). El trabajo literario que desempeñó se lo debió, en gran parte, al periodismo ya que fue su base en materia narrativa para publicar novelas posteriormente. Poseedor de una pluma ácida y denunciante fueron sus principales características, que le permitieron describir una sociedad arribista, siútica, esnob y doble standard.
Ridiculizó tanto el comportamiento de la clase alta como el de los sectores bajos. Asimismo, su desempeño en el periodismo y en la literatura lo obligaron a abstraerse, debido a que sus comentarios no eran bien recibidos en ninguna parte. Por eso algunas repercusiones de sus novelas como El Roto o El inútil (1919) le trajeron grandes dificultades y, con esta última, se vio obligado a buscar refugio en Brasil, por lo menos hasta que se calmaron las aguas, ya que aludía a la estratificación social en la que estaba inmerso e indirectamente a su familia (9). Trabajó para medios como la revista Pluma y Pincel y el diario La Nación, entre otros. Durante 23 años escribió crónicas, mientras era corresponsal de guerra en Europa; lo que también le permitió cubrir la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española (10).
Con respecto a cómo afectó su paso por el periodismo su literatura, más bien diría que ambas disciplinas se favorecieron, se nutrieron mutuamente. Sin embargo, yendo más lejos, en este caso particular, me atrevería a decir que aquí el principal afectado fue él mismo, porque fue una víctima de sus letras; es decir, de lo que escribió en periodismo y en sus novelas. La frase “…descubrir, donde antes había solo un hecho, al ser humano que está detrás de ese hecho, a la persona de carne y hueso afectada por los vientos de la realidad...” (11), parece describir a Edwards y la fórmula que tenía de ver las cosas. El hecho de ser un buen observador le facilitó caracterizar el modelo de una sociedad compleja, pero que le dio la espalda, incluso su familia. “Joaquín fue un gran fracaso, un fracaso con grandeza, porque nunca llegó a ser el escritor que quería ser, no fue Zola ni Eça de Queiroz…”, dijo Jorge Edwards, su sobrino (12).
J. E. Bello renegó de su condición social y no quiso seguir el camino de las leyes ni de los negocios como se lo establecía su familia. A cambio prefirió la literatura y, poco a poco, se fue aislando de sus lazos sanguíneos. Su sobrino agrega: “Cuando en mi familia hablaban de él, decían el inútil de Joaquín, el vago de Joaquín, el degenerado de Joaquín. Lo detestaban y él los detestaba”. Edwards Bello vivió con la idea de que no pertenecía a donde nació y despotricó todo lo que lo rodeó. Era rechazado donde quiera que fuese. Quizás por eso sintió la necesidad, hasta en sus últimos días, de decirles a sus amigos que él se encargaría de acabar consigo mismo; “Si alguna vez me suicido, digan que fue así. Si no van a correr el mito, en este país de mitómanos, de que me asesinaron” (13). Vivió con la paranoia de que el resto seguiría atentando contra él y dirían que lo asesinaron; por eso, como en la literatura, Joaquín Edwards Bello quiso poder escribir el fin de su propia historia. Y como en el periodismo, no quiso mentiras. Dicho y hecho.
Saturday, March 15, 2008
"LA MISIÓN"
En Argentina es posible contemplar una mítica construcción que data entre los años 1609 y 1818; se trata de las Misiones Jesuíticas Guaraníes. Un bosquejo inmenso, murallas que añoran no desmoronarse para plasmar por más tiempo los vestigios de su historia y que parecieran negarse a ser reducidas sólo a la categoría de "ruinas". Una construcción que ha perdido su real dimensión en altura, pero que refleja el ideal inicial de un grupo de sacerdotes de la Compañía de Jesús durante la colonización española en América para evangelizar a los pueblos indígenas. Ocho pueblos en Paraguay, siete en Brasil y quince en Argentina se fundaron para cumplir con dicho propósito. La principal fuente de ingreso económico derivó del trabajo en huertas que se distribuían según necesidades específicas; ya sean matrimonios con hijos, sin hijos, convivientes, madres solteras, niños huérfanos, hombres, mujeres solas, gastos de la Iglesia, educación y actividades culturales. Los hombres estaban designados a trabajos rurales, carpintería, herrería y artesanías. Las iglesias se caracterizaron por su estilo barroco colonial o americano. Y el mapa urbano comenzaba al centro, donde se ubicaba la iglesia conjunta con residencias de padres, el colegio, talleres y al extremo el cementerio.
Tuesday, January 22, 2008
UNA CARTA BAJO LA MANGA
Wednesday, January 02, 2008
CORTÁZAR

Cortázar sorprende en sus historias, de un momento a otro, cuando todo parece ir bien, se rompe con lo establecido. Pero efectivamente resultan ser problemáticas reales como la despreocupación en la pareja, aprender a no evadir la verdad de las cosas que nos aquejan, por ejemplo, en “Carta para una Señorita en París” enseña a no forzar los sentimientos. O como se muestra en “Las Babas del Diablo”, que una vida “sobre hojuelas” no existe, no forma parte de la realidad, sino que en ella se tejen los sinsabores y secretos más ocultos.
En el cuento “Las Babas del Diablo” el narrador parte haciendo un cuestionamiento de cómo contar una historia, luego habla de cómo escribirla y es que le complicaba contener algo inusual que vio, algo que lo inquietaba y necesitaba contar. Hay todo un análisis personal de cómo se siente el narrador. “Y después del sí, ¿qué voy a poner, cómo voy a clausurar correctamente la oración? Pero si empiezo a hacer preguntas no contaré nada; mejor contar, quizá contar sea como una respuesta, por lo menos para alguno que lo lea”. Sus ojos vieron a una pareja en una plaza. Una mujer rubia, aparentemente mayor, acompañada de un adolescente. Lo que más le llamó la atención al narrador fue que precisamente no se trataba de una madre con su hijo. El chico se veía inquieto. Hay un golpe emocional fuerte que describe el narrador. El saber que de pronto en cualquier situación que puede parecer tan normal como descansar y observar en una simple plaza, nos podemos dar cuenta de hasta dónde pueden llegar las pasiones más ocultas del ser humano. Al final de la historia, el chico se escapa de la situación de haber podido llegar a mayores consecuencias, presionado por la mujer y por las intenciones de un tercero: un hombre que esperaba en un auto la decisión del muchacho.
“El Perseguidor” es la historia de otra pareja que pasa por un momento de mala comunicación. Johnny y Dédée viven humildemente y, además, deben lidiar con la enfermedad que aqueja a Johnny, quien es el principal sustento económico a través de sus conciertos de saxo. El momento de conflicto se inicia cuando Bruno le menciona a Johnny el tiempo que llevaban sin verse. “Tú no haces más que contar el tiempo. El primero, el dos, el tres, el veintiuno. A todo le pones número, tú. Podríamos vivir cientos de años, si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana…”, refutó Johnny. Sentirse presionado por el tiempo era la principal preocupación de Johnny, ya que estaba acongojado por la mala situación económica, su enfermedad y debía encontrar una solución a ello, contrarreloj.
En “Casa Tomada” se hace explícito el mundo que describe Cortázar, en donde se cuenta una historia supuestamente tradicional de una pareja de hermanos que convive y une sus vidas en común. La pareja tiene una vida rutinaria, hacen lo que supuestamente (utópica o idealmente) una buena pareja que convive debe hacer, es decir, ambos colaboran entre sí. “Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina”, dice él (esa es la parte, medianamente, difícil de creer) y prosigue: “Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de los platos sucios”. Cada frase y cada descripción que hace Cortázar rayan con un aburrimiento rutinario que agobia. Todo iba bien en la historia hasta que aparece la falta de comunicación en la pareja. Cada uno, en una casa demasiado espaciosa para dos, metidos en su propio mundo: él leía y ella tejía. La casa era tomada por momentos de largos silencios. Y quizá la “hipótesis” de que algún ladrón había entrado sirvió para romper con la rutina que llevaban, de dejar cada uno lo que hacía, hacerse cómplices y huir juntos. Quizá, efectivamente no huyeron de los ladrones, pero sí querían huir de la rutina que los estaba haciendo enmudecer.
Pienso que sí, voluntaria o involuntariamente, se escribe para remediar la realidad. Sin duda, que la lectura influirá dependiendo de cómo, cada lector, se involucre e identifique con lo que lee y ello servirá para aplicar situaciones concretas, por ejemplo, de problemas sociales o golpes emocionales que involucren a los personajes de las historias con nosotros mismos y, por ende, ayuda a entender lo que nos pasa.
Sunday, November 25, 2007
¿BUKOWSKI HABRÍA ANDADO EN TRANSANTIAGO?

La frase: “Todo un país maldito repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que les recordaba a ellos mismos”, me hizo trasladar la historia de Henri al terreno del sistema de transporte: Transantiago. Homologué lo que le pasaba a Henri con el sentir de los ciudadanos, “de a pie”, de nuestro gran Santiago y también, por qué no, de Chile… como el “jaguar de Latinoamérica”. Y es que percibí a Chile como un país estigmatizado por el pasado, por la mentalidad tercermundista y su afán de sentirse como “el patito feo de la laguna”, con pensamiento pesimista y/o realista en algunos casos, de siempre ser el maltratado por quienes pertenecen al establishment y en este caso particular no de ser “aporreados” por el papá de Henri, sino por el Transantiago.
La historia de Henri Chinaski invita a la realidad de muchos niños y, peor aún, de muchos adultos que han vivido y continúan viviendo infelices por culpa de los malos cimientos con que han sido criados: faltos de bases valóricas, deseando lo que no tuvieron, sintiéndose desafortunados y, principalmente, faltos de cariño, sin poder dejar atrás esa historia y sin poder doblegarle la mano al destino para ser felices de una vez por todas. “Algún día comenzará mi baile. Cuando llegue ese día, yo tendré algo que ellos no poseen”…Henri odió ver a sus compañeros bailando el día de la graduación (promoción 1939). “Algún día seré feliz como cualquiera de vosotros, ya lo vereis”.
Wednesday, October 17, 2007
NO SÉ TÚ, PERO YO...

Hay canciones y canciones como también hay cantantes y cantantes -eso sonó a “grandes pensadores”-, pero fuera de la inconsistencia que puedan evocar esas dos afirmaciones, creo que se entiende a lo que me refiero. Algo no funciona en mí cuando escucho al cantautor español (rock pop) Alejandro Martínez de Ubago Rodríguez, comercialmente llamado Alex Ubago. Quizá todo radique en su forma de “comunicar”, no me llega, no le creo; o más bien, me llega pero me produce el efecto no esperado, un efecto contrario. Sus canciones me parecen demasiado melosas, nunca logran el objetivo anhelado, generalmente, si es que no todas, corresponden al lado ingrato de una relación y siempre sale perdiendo; lo dejan o su amor no es correspondido. ¿Cómo tanto infortunio? ¿No será mucho para el entusiasta radioescucha? Veamos una de sus canciones, “Viajar contigo”:
Me levanté una mañana, tu melodía aún sonaba, me vestí de traje y luego en el parque arranqué una flor, me monté en el tren que, según me dijeron, llevaba a tu corazón pero me quedé dormido y llegué hasta la última estación y allí no había nadie, tan solo estaba yo...
Alex, en esta canción, se fió de unas fuentes que le dieron mal el dato y ese NO era el tren que le servía. Y, para más remate, se queda dormido y llega hasta la ÚLTIMA estación (pucha, qué lata por él. "Sea más habiloso", le diría mi abuelita). Otra canción, “Dame tu aire”, dice:
Palomas blancas vuelan raso, sobre el tejado brilla el sol, y ríen todos menos yo, que ahora soy un reo más, pidiendo a gritos la verdad, mi vida eres tú, y si te vas vendrá la oscuridad...
Todos ríen, menos Alex que es un reo más y está a punto de ver la oscuridad si se va su amor… (pucha, qué triste).
“Sin miedo a nada”, dice:
Me muero por suplicarte que no te vayas mi vida. Me muero por escucharte decir las cosas que nunca dirás más, me callo y te marchas. Mantengo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más... ¿cuánto tiempo vamos a esperar? (pucha, es demasiado). Yo, antes de seguir escuchando a Ubago, pido que cambien la música, radio, CD, mp3, wav o la cosa que sea. Preferiría música de clínica antes de tanta tragedia-lírica-junta. Si hasta cara de... pena tiene. Escuchar a Alex Ubago me deja mal. Ahora necesito tomar una bebida energética.
Sunday, September 16, 2007
DESALMADA Y MALA HIERBA
-¿Por qué? No, sólo es que recién llegué a casa -respondía yo, como si no pasara nada-. Debes entender que yo soy así: fría, no demuestro mucho mis sentimientos. No soy como tú. Yo soy práctica, soy más calculadora, en el sentido que veo las cosas inmediatas. No más allá. ¿Me entiendes?
-Ah, ya, una mujer con corazón de piedra… ja, ja -bromeó sin creerme.
-Es cierto -dije-. ¿Para qué te voy a mentir…? Nunca me he enamorado. No sé qué es amar.
No respondió nada.
Salíamos juntos y lo pasábamos muy bien, ambos.
Una tarde, después de ir al supermercado a comprar unas cosas para la casa, mientras pasábamos por la calle, habían unos hombres alcohólicos sentados en la vereda. Uno de ellos nos miraba, dijo: “Cuídela. La pareja del año”.
Lo miramos y seguimos caminando.
-¿Escuchaste lo que dijo el “borrachito” -le pregunté.
-Sí -dijo, sin tomarle mayor asunto y seguimos caminando tomados de la mano y conversando de otras cosas.
Al llegar a la esquina, el semáforo dio rojo y esperamos. Él, graciosamente, me miró y dijo: “Hay que aprovechar el tiempo”, me tomó y me besó efusivamente. Correspondí el beso como debía ser. Nos complementábamos muy bien aparentemente, era lo que Cristian pensaba, pues no me conocía. Después le sonreí.
-¿Cuántos hijos te gustaría tener? -le pregunté.
-Dos, ojalá un hombre y una mujer -dijo convencido.
Me gustaría que mi hijo se llamara Javier -agregó.
-¿Javier? No…
-¿Por qué, no te gusta? ¿Conociste algún Javier? -me preguntó atento.
-Sí. No me gusta Javier –respondí, dando el tema por terminado.
-¿Sabes? Me gustas porque eres un tipo interesante, nunca había encontrado un hombre inteligente, como tú. Contigo puedo hablar de todo y me gusta –le dije, seriamente.
Cristian sólo rió.
Entramos a un parque. A él le encantaba la naturaleza. Se relajaba mucho estando en cualquier parque, plaza o placilla, siempre que tuviera pasto, árboles y mucho, mucho verde, estaba feliz.
Nos sentamos en una banca y abrazados nos besamos largamente.
-¿Cómo te gustan las mujeres? –le pregunté.
Rió y dijo: “¿Y esa pregunta por qué…? ¿Vas a presentarme alguna amiga? Porque si es así, estoy disponible…” –bromeó.
-No, no –le dije y reí tímida, pareciendo no haber querido preguntar eso.
-Me gustan como tú –dijo mirándome a los ojos.
-¿Cómo, como yo?
-Como tú, sólo como tú. Me encantas –respondió sin querer profundizar más en la respuesta, pero yo sabía que estaba contento de haberme conocido, así es que no quise indagar más. Parecía creer conocerme bastante. Y creía que yo era “perfecta”.
Entonces le dije: “Cristian Bascuñan, ¿quieres comprometerte con esta tipa?”.
Me miró a los ojos con una sonrisa. No me dijo nada en unos segundos, mientras, me miraba. Y finalmente dijo que sí. Rodeó mi cara con sus manos y me besó.
-¿Eres feliz? –me preguntó.
-Sí –le dije, segura-. Más ahora que estoy aquí, contigo. Quizá sólo me falte algo, que espero completar ahora. Creo que lo estoy cumpliendo –le dije pensando en nosotros.
-Yo también, me considero un hombre afortunado.
Nos abrazamos.
Sólo quería estar con él. Lo necesitaba. Además, nos veíamos tan bien. Era guapo.
Un día sonó mi celular y era él.
-Te quiero –me dijo.
-Yo también, mucho, harto –le dije.
Creo que aún le llamaba la atención que no lo llamara amor, mi amor o algo así, demostrando más afecto. Para mí era mi… flaco. Aunque no era tan flaco, no me gustaban los hombres flacos. Cuando yo le decía “mi flaco”, parecía no gustarle… sentía que quería que le dijera otra cosa. Pero no. Él seguía siendo “mi flaco”. Sé que le gusto mucho. Es un buen hombre. No encontraré muy fácil un hombre como él. Era guapo, inteligente, buena persona, fiel… lo que suelen llamar “un buen partido” y estaba dispuesto a amarme sólo a mí. Lo notaba. Quizá, definitivamente, no encontraría otro como él. Pero él sí encontraría a muchas como yo.
Una tarde de sábado, me sentía extraña. No me había llamado en tres días y eso era aún más extraño, pues él siempre lo hacía, yo no. Entonces quise salir a caminar al parque. Como es común ver, había bastantes parejas. Yo estaba sola y lo llamé.
-Hola, ¿cómo estás?
-Hola, ¡bien! ¿Y tú? –dijo.
-Bien, sólo que no había querido llamarte antes. Sé que estás ocupado.
-Sí, pero no todo es trabajo. ¿Dónde estás?
-En el parque. Quise venir a caminar.
-¿Con quién?
-Sola.
-¡Me hubieses llamado! ¿Qué vas a hacer ahora?
-Nada. Quería que nos juntáramos.
-Ya. Podrías aprovechar de acompañarme a sacar unas fotos para el proyecto que estoy haciendo.
-Bueno –le dije, pareciendo querer ser complaciente.
Quedamos en eso, pero luego me arrepentí. No quería eso. No quería salir, realmente, pero sí, verlo. Quería verlo y que estuviéramos juntos. Preferí llamarlo y decirle que no podría acompañarlo. Que no me sentía muy bien. Él se preocupó.
-¿Pero qué te pasa? –me preguntó.
-No lo sé, sólo no me siento muy bien –respondí. Quizá la respuesta era que la independencia también tenía su lado ingrato: la soledad.
-Ya, entonces voy a verte –dijo.
-No, pero tú debes ir por las fotos para tu proyecto.
-Las fotos pueden esperar –dijo y me encantó.
Ese día estuvimos juntos todo el día.
-¿Te quedarás a dormir conmigo? –le pregunté.
-Bueno, si lo quieres, me quedo –dijo abrazándome.
Juntos todo el día y toda la noche. Él aplazaba todo lo que tenía que hacer por mí. No le importaba nada, ni la hora, ni los deberes. Eso me preocupaba.
Sin que yo se lo pidiera, actuaba como yo quería. No era un tipo violento, ni menos de armar problemas… me gustaba.
No me pedía mayores explicaciones, pero yo sabía que seguía con sus presentimientos. No era tonto y algo había.
Al otro día nos despertamos, desayunamos en la cama y luego se fue a su casa.
Durante la semana no lo llamé ni quise contestar sus llamadas. La situación ya no podía seguir adelante. No lo amaba. Él se daba cuenta de eso y, lo peor, también se daba cuenta de que no lo llegaría a amar, lo presentía. Y tenía razón, yo no estaba dispuesta a eso. No quería hacerlo, no sé por qué. Él no merecía eso. Se daba cuenta de cómo era yo. Se daba cuenta porque él conoció el amor, conoció el que lo amaran de verdad. Su pareja anterior estaba muy enamorada de él. Ese, yo creo, fue el principal motivo de sus presentimientos. Me jugaba en contra. Gracias a eso podía compararme, podía ver todo lo que yo no hacía y que ella sí había hecho por él: cómo lo quiso, lo pendiente que estuvo de él, la entrega que yo no le estaba dando. Eso fue lo que delató que la relación no funcionaba y no siguiera, porque él lo sabía y luchaba para no ser tan obvio y no parecer querer entregarse por completo a mí, más allá de lo que yo quería, porque sabía que conmigo iba a sufrir. En realidad yo no quería recibir más. Por eso frenaba, a ratos, sus ímpetus de estar conmigo y de decirme lo locamente enamorado que estaba de mí. No quería decírmelo, porque yo no le diría lo mismo. A mí me gustaba, pero él frenaba sus sentimientos para no sufrir. Forzaba la situación por mí. Él cuando amaba, amaba sin límites, se entregaba por completo. Yo no. Yo no era así, nunca lo he sido, y sólo lo iba a hacer sufrir. Él merece una buena tipa, que lo ame. Yo no sirvo para él y él no sirve para mí. Yo necesito a alguien que no involucre sentimientos, cosa que no sufra. Yo no encontraré otro como él, pero sí encontraré a muchos como yo.
Wednesday, September 12, 2007
"SHUU..."
A propósito de septiembre: comidas y asados mil... El comercial de una bebida MUY particular.
Sunday, September 09, 2007
CUMPLEAÑOS ¿FELIZ?
18 de septiembre fecha en que a todos nos aflora ese patriotismo repentino, más que nunca, y algunos se acuerdan que son chilenos sólo en este mes (en eso me excluyo). Se hace común ver las fondas recién instaladas, las cuecas, asados por doquier, empanadas de pino, chicha, poner la bandera, costumbres y juegos campesinos como: volantines, trompos, palo ensebado, rayuela, carreras de saco, trajes de huaso, payadores y todo lo que recuerde el cumpleaños número 197 (actualizado) de nuestro "Chilito", que se va haciendo grande adportas de llegar al Bicentenario.Sunday, August 26, 2007
DOLORES O`RIORDAN EN CHILE

La nueva banda que acompañó a Dolores no tuvo nada que envidiarles a los antiguos The Cranberries y hasta hicieron alarde de ello. El baterista, Graham Hopkins, tocó hasta que uno de sus brazos no pudo más y finalizó con hundir una de las baquetas en la batería. Y el guitarrista, Steve Demarchi, le lanzó su guitarra a uno de los coordinadores de un extremo a otro del escenario sin sufrir daños.
El repertorio constó de dieciocho canciones. Entre ellas las recordadas Zombie, Linger, Animal Instintic, Free to decide y Salvation. Y del nuevo álbum Are you listening? Fueron coreadas Ordinary Day, Human Spirit, Loser, When we where young y October. Para muchos seguidores y nostálgicos de The Cranberries, el show se limitó por el tiempo. Los éxitos, de más de veinte años, como era previsible, no pudieron resumirse en hora y media. Pero Dolores O’Riordan no defraudó a nadie; se lució con su gran voz, tocó flauta dulce, hizo sus particulares movimientos “robotizados” e inauguró de buena manera su paso por Chile y su nuevo disco.
Thursday, July 12, 2007
ZODÍACO

“Si no las publican, morirán muchos más”, condicionó el "Zodíaco", refiriéndose a las cartas que envió. “Ya no voy a anunciarle a nadie cuándo voy a cometer mis asesinatos. Van a parecer robos comunes, matanzas por odio”, fue parte de lo que dijo en la carta Nº 7, en 1969.

No confundir con el film de Alexander Bulkley: The Zodiac, del 2005, que también se basó en el caso. Actores: Jake Gyllenhaal (Secreto en la Montaña), Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloë Sevigny (Kids y Los Muchachos no lloran), Dermot Mulroney (La Boda de mi Mejor Amigo), Elías Koteas (La Delgada Línea Roja), Robert John Downey Jr. (Chaplin). Duración: 158 minutos. Género: Suspenso. Zodíaco se burló del mundo entero... la supo hacer. Insólitamente salió airoso. La policía abandonó el caso el 2004 por no tener pruebas fehacientes.
Sunday, June 03, 2007
UNA HISTORIA SIN CENSURA
Sunday, May 06, 2007
GENIALIDAD Y LOCURA
¿Un loco genial o un genial loco?
¿La genialidad llevada a su punto máximo, a su vez, desemboca en la locura? ¿O ciertos rasgos de locura desarrollan una genialidad ilimitada...?
Saturday, March 10, 2007
UN SOLO QUERER

De noche, en la imprenta, donde se tira el diario Un Dolor. Pasa en un vuelo el componedor, y trata de despabilar al ordenanza que lleva las cuartillas; los correctores repasan las galeradas. El periodista -barbita en punta, temperamento fogoso, facha de perro sin amo, que parará en la perrera, si no es que ya se escapó de allí- contempla sus cuartillas rechazadas y se mesa nervioso los cabellos. El director, cara inexpresiva, enteramente vulgar.
PERIODISTA.-Pero... y comer, ¿no hace falta? Dígame, por todos los diablos: ¿hace falta o no hace falta?
DIRECTOR.-Escriba usted otra cosa, hombre.
PERIODISTA.-Sí, escribí sobre los perros, y no pasó. Escribí sobre los gatos, y tampoco pasó. Escribí sobre los jóvenes, y tampoco. Escribí sobre los viejos y las viudas, e ídem. (Con rabia). Pues, ¡por los cuernos del diablo!, ¿de qué quieren que escriba?
DIRECTOR.- (Con tristeza) No pasó. Escriba usted de los boticarios.
PERIODISTA.-Pero, ¡por todos los diablos!, no querrá usted que me pase la vida hablando de los boticarios. De solo oír esa palabra, me entran sudores. Así que téngalo entendido: o me fija usted un sueldo o...
DIRECTOR. .-(Tranquilo) ¿O qué?
PERIODISTA.- (Perplejo)... me moriré de hambre. ¿Sabe usted cuánto me hacía la ilusión de que iba a cobrar el mes pasado? Pues doscientos cincuenta rubIos. ¿Y cuántos cobré? Pues ciento solamente. ¿Y de dónde voy a sacar lo demás?
DIRECTOR.-Ya comprenderá usted que no vamos a pagar dos veces. Porque en vez de su artículo, dimos otro, que tuvimos que pagar.
PERIODISTA.-Pero ¿usted sabe lo que quiere decir eso de escribir a tanto la línea? "¿Traes una línea?... Pues toma un piatak". "¿No hay línea?... Pues no hay piatak" . ¿No comprende usted qué vida tan perra la que yo me gasto? Día y noche pensando en las líneas, mi vida entera convertida en líneas. Veo un abrigo, y pienso: "¿Cuántas líneas tendrá?" Y si aún fuera yo solo. Pero los chicos por las mañanas, gritan: "¡Papascha se ha escrito doscientas líneas!", y aquel día alborotaban a su gusto, sabiendo que no los van a castigar. Pero ¿y si de pronto caigo enfermo?
PERIODISTA.-¿Sí? Pues sepa usted que esta semana he tenido tres días jaqueca, y no he podido escribir ni una sola línea. Lo cual quiere decir que tendré que andar otro mesecito con los chanclos viejos. Y si, lo que Dios no quiera, no me siento estos días con humor de escribir...
DIRECTOR.-(Asombrado) ¡Con humor! ¡Con humor! Pero bationka, eso está bien para los actores; pero ¡para un periodista!...
Quédanse ambos pensativos.
PERIODISTA.-(Para sus adentros) Podría buscar un puesto en otro periódico. Pero ¿en cual? ¿En el Pabellón de las Modas? No; allí escriben con agua de rosas. ¿En la Revista Sanitaria? No; esa es todavía peor. Yo tengo un nombre honrado. (Rechinando los dientes.) ¡Un nombre honrado! Pero el carnicero le dijo ayer a mi mujer: "Según veo, su marido y usted son unos tramposos". Así como suena: unos tramposos. Y tiene razón el muy canalla; si no tramposos, algo muy parecido. Habrá que darle algo. (Con horror.) Pero, batiuschka, a las doce tengo que darle veinticinco kopeikas a Yegor Yegorovich, si no quiero que me arme un escándalo. Hace tiempo que debía habérselas dado. ¿Tendré que escribir sobre los boticarios? ¡Oh, no; no puedo! Ni de eso ni de nada; no estoy en vena. Antes pensaba un poco y siempre se me ocurría algo; pero ahora, no. Ayer, un campañero me hizo notar amistosamente que me estoy agotando. ¿Lo habrá notado también el periódico? ¿Y si de pronto lo notase? Si vinieran un día y me dijesen: "Mire usted: aquí está ya de más; hemos dado su puesto a Triapichkin". ¡Oh, oh!... Hice mal en hablarle a este tunante con tan malos modos. Por lo visto, se ha ofendido. ¿Qué podría yo decirle ahora que fuese de su agrado?
DIRECTOR.-(Para sí mismo) Me da lástima este chico. ¿Le fijo sueldo? No; porque se volverá gandul o empezará a escribir unas cosas que... Va ya camino de agotarse; ya no escribe con el ingenio de antes. ¡No tiene verdadera ductilidad! Triapichkin vale más que él sobre este punto. Le mandan hablar de los boticarios, y habla de los boticarios, o de la yegua blanca, o de lo que sea. Cierto que todo lo hace a la diabla, y a mí, a veces, me dan ganas de romperle la crisma; pero, en cambio, no le da a uno quebraderos de cabeza. Este otro se saltó también a la torera el jubileo del hijo de Kuritsin, y mientras todos los periódicos salieron con sus respectivas crónicas, nosotros ni una línea. "Yo no puedo dedicarles ditirambos a los hijos de Kuritsin. Le digo que no puedo". "No tienes más remedio que poder, porque el público lo manda. Triapichkin puede, y, además, cobra una kopeika menos". Pero ¡qué caray, me da lástima del pobre chico! ¿Qué podría yo decirle para buscarle la gracia?
Thursday, March 01, 2007
VACACIONES CON...


Tuesday, February 06, 2007
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Sunday, January 21, 2007
TORRE DE BABEL

Babel, originalmente, deriva del hebreo “confundir”, pero Nemrod la creó bajo el nombre de bab-el que quiere decir: “Puerta de Dios”. La idea de los hombres con su construcción era llegar al cielo a través de ésta y concentrar a toda una población para que no estuvieran todos dispersos. Se estima que la torre pudo alcanzar una base de noventa y dos metros, y entre sesenta y noventa metros de altura.
Como aparece en el capítulo once del Génesis, Yahveh para evitar el éxito de esta empresa se oponía a que la humanidad se extendiera; baja del cielo y confunde el lenguaje de los que trabajaban en su construcción, de modo que no se entendieran los unos con los otros. Así, Yahveh los dispersó sobre toda la faz de la tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra. (Génesis 11:1-9.)
También se dice que otro de los objetivos de los hombres era salvarse de un eventual nuevo Diluvio que pudiera ocurrir, pero este objetivo contradecía el propósito de Dios en cuanto a que la humanidad postdiluviana se esparciera. La construcción cayó en abandono pero dejó el legado y la costumbre mesopotámica de construir zigurat o torres escalonadas.
Para la religión rastafari, Babilonia representa la corrupción de lo actualmente establecido. Simboliza al sistema y a sus instituciones. Representa todo lo que es malo, de hecho se dice que Nueva York y como consecuencia EE.UU., representa la nueva Babilonia del Mundo.
Vi la película Babel que ganó el Festival de Cannes por mejor director, saltó automáticamente a los Globos de Oro y ya va para los Premios Oscar. Cuenta con las actuaciones de Brad Pitt, Gael García Bernal y Cate Blanchett.
Del director mexicano Alejandro González Iñárritu, el mismo de “Amores perros” y “21 gramos”. Hubiese sido perfecta a no ser por el final. Bien puesto el nombre, ad hoc con el desenlace. De igual forma, recomendable. Duración: 142 min.


